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domingo, 19 de noviembre de 2017

El éxtasis de Verónica

Recuperando este relato, gracias a la memoria de Auroratris,que lo recordó como uno de los que más le había gustado cuando comenzamos a leernos. Para tí Auro!
Es un relato que escribí con muchísimo cuidado para lograr decir todo lo que quería significar.
Un abrazo a todos!


                                                            I

Acaba de amanecer, y los primeros rayos de luz se cuelan a través de los vitrales de la capilla silenciosa.
Arrodillada en uno de los bancos, con la frente apoyada en sus manos entrelazadas , una delgada figura reza.
La hermana Verónica acude todos los días a la capilla del convento y su juventud destaca como una luz brillante en ese frío espacio consagrado a la oración. Se arrodilla sumisa en un banco y oculta el rostro entre sus manos, entregándose a sus rezos repitiendo los salmos aprendidos que resuenan fervorosos como letanías.
Pero a pesar de su concentración no puede evitar que sus ojos se claven una y otra vez, día tras día, en el ángel que asoma entre los santos de una de las sagradas imágenes que adornan la iglesia. Una rubia figura cubierta tan solo por un paño blanco entre sus delgadas piernas y cuyos brazos se unen amorosamente en el centro de su pecho pálido, casi transparente, con los dedos de las manos entrelazados. En su rostro enigmático los ojos se abren reverentes y la sonrisa es un gesto casi imperceptible.
Pero son esos inocentes ojos color turquesa los que arrebatan el corazón de la hermana Verónica, envolviéndola en un calor absolutamente humano, mientras que en las frías paredes , pareciera extenderse un halo de luz que une la mirada del ángel con el azorado corazón de Verónica, que siente como su alma se regocija con una sensación cercana al éxtasis. Y se confiesa confusa sin poder darle nombre a su pecado, estrujando con angustia un papel que guarda dentro del bolsillo de su hábito…una imagen del ángel adorado que arrancó secretamente de una de las enciclopedias de la biblioteca y a la que noche tras noche aprieta contra su corazón.
Sabe que lo que siente es algo cercano a lo prohibido, al deseo de tocarlo, de acercarlo a su pecho y sentir esa piel. Por eso se cuela por los pasillos que conducen a la iglesia cada vez que encuentra un motivo para ir a rezar.
Corre agitada por las galerías, y se inclina reverencialmente ante el altar. Y como siempre, una y otra vez, se promete no volver a elevar sus ojos ni su corazón ante la inocente imagen que con una sonrisa la invita a romper constantemente su promesa, cuando esa mirada fija se clava en sus pupilas y en su alma desolada, sintiendo como su pecho se llena de calor, sus mejillas arreboladas arden de gozo y de vergüenza y sus uñas se clavan en la palma de sus manos haciéndola sentir un doloroso placer.
-“Perdona nuestros pecados, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores-“
“ Líbrame señor de todo mal, de toda tentación, por mi culpa, por mi culpa,”
 –“Ave María Purísima…” (No me mires, no quiero mirarte… Mírame por favor)
En la soledad de su cama, el temblor de su carne al mirar la figura que guarda entre sus vestiduras, la mantiene insomne hasta que por fin cae en el sopor de un sueño inquieto y febril, mientras comienza a iluminarse el cuarto al llegar el día.

                                                                  II

Todas las mañanas sale del convento con paso ligero, con el pan y las galletas que las monjas preparan para repartir entre los más necesitados que acuden a la asociación vecinal.
Camina presurosa sin mirar a nadie, concentrada en su reflexión, pero no puede evitar encontrarse con el mundo real, con lo que sucede tras los muros del convento, la gente, la calle, los negocios que reclaman con brillantes escaparates para que uno se detenga a mirar. Sobre todo el que ella mira fugazmente de reojo, y que promete una especie de eternidad, un “para siempre” que queda rondando como un eco en su cabeza.
Día tras día el corazón de Verónica late más de prisa cuando pasa por la puerta y es entonces cuando la idea comienza a crecer como una ligera pompa de jabón, casi como una voz celestial que responde a sus ruegos. Ha visto la puerta por donde puede entrar sin exponerse demasiado, y comprueba también que el interior no se ve desde la calle, protegido por unas persianas decorativas. Sólo unos dibujos adornan la puerta de entrada cruzados por un cartel que invita a atreverse.
Y hoy por fin va a entrar. La respuesta a su oración febril ha llegado, y en su mente los azules ojos angélicos brillan animándola a cumplir esa especie de pacto divino. Sabe que romperá un voto sagrado , pero en su éxtasis no puede sustraerse al deseo. Finalmente avanza con seguridad y abre la puerta.
Una vez dentro del local, despliega alisando nerviosamente con los dedos, la imagen arrugada que la acompaña siempre, la pone delante de los ojos del hombre que la mira con incredulidad y saca de su bolsillo un puñado de billetes que coloca sobre la mesa. Él entonces la acompaña por el pasillo hasta un pequeño cuarto iluminado por una lámpara dirigida hacia una camilla y le pide que se acueste mientras prepara lo necesario.
Verónica se sienta en el borde y abre con lentitud y cierto temor los botones de sus enaguas, enseñando la carne inmaculada de su pecho, como el corazón coronado de espinas del Señor, como una ofrenda sagrada.
Cuando el hombre vuelve a entrar, ella está ya preparada, con los ojos clavados en el techo, entregada al vértigo anticipado. Siente los dedos del hombre hurgar su piel, y entonces cierra los ojos cuando la aguja toca su pecho y el zumbido rompe el silencio de la habitación.
 –“Bendita tú eres entre todas las mujeres…”
–“Creo en la resurrección de la carne, la vida perdurable…”
 –“Perdona Señor mis pecados…no soy digna de recibirte”
 (Mírame por favor, no dejes de mirarme).
Y cuando todo acaba, se levanta despacio, acercándose al espejo. La imagen que ve es la de una virgen iluminada. Su secreto le hiere la piel y su pecho vibra por fin.
Abotonando rápidamente su túnica, sale del recinto, con el ángel tatuado para siempre en el pliegue interno de su pecho izquierdo.




miércoles, 8 de noviembre de 2017

im...perfectos


Con este cigarrillo
quemando las palabras
pienso en ti.
Quise que me abrazaras
para sanar todo el miedo,
para vaciar mi boca
de todos los nombres
que no dije.
(El humo toca
el cristal de mi alma)

Te deseé
antes de quererte, 
me quisiste
antes de desearme.
A veces pasan estas cosas.
Pájaros perdidos
que se encuentran
en la rama,
o en la delicada espiga
de un corazón.
La inclemencia del fuego
de tus ojos
no me da tregua,
y apagas tu sed
contra mi espalda,
con ese olor tan suave
que me impregna.



lunes, 23 de octubre de 2017

Porteñita


Después de vos
cubriré los espejos
como Greta Garbo
para no ver
como se empañan
mis huesos
tras tus huellas,
o como te hacés niebla
sin remedio
al intentar
humedecer mis labios
con tu ausencia.
Volverán los años
a marcar mis pechos
donde antes
hacías río de mi carne.

Sos la memoria
entre mis piernas
aunque haya sido yo
la del adiós temprano
y ya no estés aquí 
para salvarme.
Sos el que rescató
mi piel de las derrotas
anclándome a tus ojos
y a tu lengua,
y ahora estoy hambrienta
y malherida
sin sentir que me tocás
para quedarte.
Y aún latís
en mis entrañas
como aquellas
tardes perezosas
del hirviente verano
en Buenos Aires,
cuando el sudor
brillaba
en nuestras pieles
y sabías
habitarme
con tu aliento.


(Después de vos
cubriré los espejos)



Imagen recogida en Google.
Estaré ausente unos días... responderé a los comentarios a mi vuelta!








lunes, 9 de octubre de 2017

Contraluz

Debo olvidar
esta incertidumbre
donde revolotea
el olor angustioso
de la pérdida
y se detiene
en el ácido contorno
que me hace temblar
de desamparo.

Quiero decir que duele
esta tóxica tristeza
pegada a los huesos.
prefiero la orfandad mezquina
de tu piel,
a vivir
esperando tu aliento
en la curva de mi cuello.


domingo, 24 de septiembre de 2017

Autorretrato


Desde la mirada
más poética de la lucha,
y en el otoño de mi vida,
el alma
Se engrandece de gozo.
He caminado torpemente
enarbolando espadas
que no me pertenecían.
Pesadas y oscuras,
poderosas e hirientes
que solo lograron
doblegar mi cuerpo.
Pero mi sangre…
mi sangre  rugía sin piedad,
con un clamor atroz
reivindicando mi vida
en cada guerra.
Y finalmente,
casi como si la humanidad
detuviera su paso
-automatizado y febril-
el amor amaneció.
Cargado de esperanzas
inundándome de luz,
recogiendo cada trozo herido
de mi carne.
Besando silenciosamente
mis párpados.







(Podrás ver este poema y muchísimos y bellísimos más en la página de Ginebra Blonde, "Varietés, o en el enlace adjuntado aquí arriba)

http://varietes-ginebra.blogspot.com.es/

martes, 12 de septiembre de 2017

MARU QUEMA SUS NAVES ( con sus locas a cuestas, obvio)


( Aviso que vas a leer palabras muy explícitas, mis locas y yo no concebimos hablar de sexo o hacer el amor con metáforas )


Hoy iba a ser el día.
De pie, frente al espejo me probaba la ropa y la descartaba con la misma rapidez.
Estaba tan nerviosa y excitada que sabía-sin haberlas oído aún-que iba a ser un “día de locas”.
Por qué? Porque iba a encontrarme con él por fin.
Nos habíamos conocido por Internet hacía unos cuantos meses y nos separaba solo un teclado ( y muchos años de diferencia en mi contra…estaba loca? Sí, obvio, indudablemente, pero, ya había librado suficientes batallas con otras pieles…porque no vivir mi fantasía más oculta? )
Contrariamente a lo que se suponía que tenía que hacer, me había rebelado contra todo lo previsible, concreté un encuentro- un café, en principio- y aquí estaba, histérica, intentando encontrar una ropa que me hiciera: joven, atractiva, sexy , flaca y sobre todo que me hiciera sentir bien!
Por eso estaba tan tensa…qué me iba a poner? Me miré fijamente al espejo con la mente en blanco, y ese mínimo instante de vacío fue suficiente para que desde mi lóbulo parietal izquierdo se asomara sin ningún pudor ni ridículo, la Ordinaria. – Che, vestite de una vez y dejá de mirarte al espejo como una boluda. Elegí una ropa que te marque bien las tetas y ese culazo que tenés y andáte “shá”.
Cerré los ojos y pensé- mmmmm, Dios… ya están aquí!
La Oscura, que esperaba con libidinosa paciencia en el lóbulo opuesto, no se hizo esperar y me soltó sin anestesia: -Nena, ponte ese vaquero que te calza perfecto y esa camisa negra que te hace unas tetas preciosas.  Ah! Y sin sujetador…obvio!
Me puse el pantalón que en efecto me encantaba como me quedaba, me saqué el sujetador y me probé la camisa, analizándome con lupa de frente y de perfil  en el espejo.
Mmmm…no te hace las tetas un poco caídas? Vas a salir con esa pinta?- me ladró la Neura empezando a irritarse, pero la Niña saltó en mi defensa y me tranquilizó: -“estás preciosa, suéltate el pelo, píntate los labios y vete.
Basta! Dije en voz alta, recogí mi bolso, la chaqueta sobre los hombros, me solté el pelo y salí al encuentro ocultándome detrás de mis gafas de sol.
Llegué al bar con unos minutos de antelación y me senté cerca de una ventana. Pedí un café y empecé a mirar a todos los que entraban. Me iba relajando a medida que pensaba como sería el encuentro. Las miradas, la piel, las sonrisas…lo habíamos imaginado tantas veces!
Saqué mi espejito y me miré.
-Estás cachonda nena! soltó la muy Ordinaria.
-Cachonda no, loca! espetó la Neura sibilinamente.
-Yo no te digo nada…pero sientes como se moja tu sexo de solo imaginarlo? Soltó acertadamente la Oscura.
-Déjenla en paz- dijo la Niña con esa madurez e inocencia que solo ella tiene.
Cerré el espejo de golpe, y todas se callaron a la vez, justo en el momento en que levantaba la vista y lo vi entrar, quitándose sus gafas de sol mirando hacia todos lados buscándome.
De pronto sentí que estaba en el lugar adecuado. Su aspecto algo desvalido hizo que mi corazón latiera de alegría.
Me levanté y él me rodeó en un apretado y amoroso abrazo. Me encantó su figura, su tacto, su olor. Cómo me miraba directamente a los ojos. Reconocí esa mirada que prometía pero que también deseaba.
No podía pensar! Las locas se habían callado por fin! Estaban mudas y encantadas! Esto empezaba bien!
Entonces me dediqué a disfrutar relajadamente de la charla, de las miradas, de esos mínimos roces, de esa tensión sexual que iba creciendo y se disparaba cuando nos reíamos o nos mirábamos en silencio. Me olvidé de los años que nos separaban, que se iban diluyendo con el roce casual de las manos o cuando su dedo índice hacía círculos alrededor de la taza de café. (-Quiero ese dedo sobre mi clítoris- me susurró la Oscura al oído).
A medida que pasaba el tiempo la extraña y palpable sensación de deseo inevitable que crecía entre los dos se resolvió cuando adelantando el torso por encima de la mesa  clavó sus ojos en mi boca y me dijo- “quiero follarte”- y yo supe que todo culminaría de la manera que tantas veces habíamos imaginado. Asentí. Húmeda y deseosa. Dentro de mi cabeza se oyó un murmullo generalizado, algunas risitas, aplausos, toses y suspiros…Hice oídos sordos a mis locas, y salimos del bar para subir a un taxi que nos llevó hasta su casa.
Entramos en silencio, la tensión era palpable. Me tomó de la mano y me hizo entrar en el oscuro salón. La puerta se cerró y sentí como él se alejaba.
Apoyé mi espalda contra la pared y dije su nombre. Se encendió entonces la tenue luz de una lámpara que iluminó su delgada silueta sentada en un sillón. Me miraba y movía suavemente sus labios.
-Me voy a morir de placer- pensé.
-No te vas a morir ni de coña, te lo vas a “foshar” enterito, y si te morís que sea  de correrte cogiendo  como una bestia- me ordenó la muy Basta en pleno apogeo de ordinariez.
-Ábrete la camisa, descúbrete los pechos. El que se va a morir es él cuando vea como tienes los pezones- susurró la Oscura, ya muy caliente.
La Neura protestaba por mi inconsciencia, mi irresponsabilidad, mi falta de vergüenza…y la Niña estaba tan distraída con todo lo que sucedía que no dijo nada.
Cuando desabroché mi camisa y mis pechos quedaron descubiertos, en dos zancadas lo tuve a un centímetro de mi boca. Oscura de un empujón me pegó a su cuerpo y busqué su boca generosa, tan sexual y caliente moviéndose al ritmo de la mía.
Me acarició los pechos, besó mi vientre, y girándome contra la pared se pegó a mi espalda acoplándose a cada curva de mi cuerpo.
Nos buscamos las bocas, la piel, los sexos con deleite, con el deseo liberado, con el ansia de no dejar sin besar cada espacio que íbamos descubriendo.
Una vez más dejé de pensar, me dejé llevar por ese camino sin retorno, ávida, caliente y feliz. Disfrutando de cada centímetro de esa piel tan ansiada, de su boca hambrienta que me devoraba golosamente, que vibraba sobre cada poro de mi cuerpo.
Mis locas se retiraron mudas.
Agradecí internamente ese silencio porque solo quería escuchar el sonido de los besos, de nuestras lenguas en duelos interminables, de su boca en mi sexo arrancándome los orgasmos más intensos, y de la mía besando y lamiendo su pene con deleite, acariciándolo con la lengua y con mis manos.
Entonces me hizo girar y me acosté boca abajo, levanté las caderas y mi trasero sosteniéndome con las manos. Besó mi espalda y sus dedos expertos se perdieron en mi sexo.
Cuando por fin me penetró, la Ordinaria no pudo aguantarse y me gritó. –Madre mía, por favor, la tiene como me gusta a mi y es toda mía! Qué más querés boluda! Querés todo, dáselo todo!
-Oh, mira como está de cachondo, disfrútalo enterito para ti cariño, es todo tuyo, gózalo, disfruta de tu cuerpo, mira como se pone con solo lamer tu coño! Eres tú, caliente y hambrienta la que lo vuelve loco!- murmuraba la Oscura, corriéndose una y otra vez.
La Neura había desaparecido por fin, no se manifestaba, y yo no quería ni acordarme de ella, y la Niña…ella solo se dejaba llevar y disfrutaba del momento, entregada y feliz…ella sí que sabía!.
Sus jadeos atravesaban mi piel como pequeñas agujas de placer anunciando que se iba a correr. Y yo quería verlo. Entonces giré mi cabeza y vi el momento preciso en que apretando sus labios y clavando sus ojos en mi, se hundió con una profunda embestida y se corrió por fin liberando todo el aire de su pecho.
-Mastúrbate y córrete otra vez- me ordenó Oscura gimiendo en mi oído y yo obediente estallé una vez más en otro orgasmo, sintiendo aún su pene dentro de mi.
La Ordinaria aplaudía diciéndome:- Diosa!! Sos lo más! Lo dejaste muerto vos a él! Esto es un polvo! Esto es “coger” como dios manda!
La Neura se asomó una décima de segundo con cara de culo y me dijo:- Estás loca, no tienes vergüenza, una mujer de tu edad con ese chico…blablablabla…
En ese momento la mandé a la mierda y me enredé nuevamente en la piel lujuriosa y caliente de ese hombre que me había devuelto a la hembra que había perdido.
Hembra con hambre de hombre.
Nos besamos y nos tocamos sin querer dejar de hacerlo. Enredados, susurrándonos esas palabras que nos conectaban y nos volvían a encender una y otra vez en esa noche increíble.
Mientras lo miraba fumar en la cama lo besé por enésima  vez, me levanté, y  desnuda me asomé a la ventana dándole la espalda - sabía que era su imagen favorita- mi culo dejándose entrever y acariciar por los pliegues de la cortina blanca moviéndose suavemente por la brisa.
Mentalmente les rogué a mis locas que por favor, por esta vez, me dejaran “SER” Maru, la hembra, la hambrienta, la desnuda, la libre, la feliz.
Y por una vez, todas me hicieron caso.

( La versión oficial de esta historia... es solo nuestra.)




http://petitesluxures.bigcartel.com/
  (imagen recogida de internet Petites Luxures)

martes, 5 de septiembre de 2017

REGALOS DE CUMPLEAÑOS!

Hace unos días fue mi cumpleaños, y quería agradecerles a todos,cada saludo,cada beso cada abrazo,cada mensaje de cariño,cada recuerdo y cada regalo que he recibido! Me he sentido y me siento querida,respetada y sobre todo recordada con cariño siempre!
NO soy muy ducha trabajando con el Blog,pero, quiero dejar aquí los regalos que he recibido de personas queridas que me leen,que me comentan y que se han tomado un tiempo para prepararme algo hermoso , un recuerdo que guardaré siempre en mi corazón!

GRACIAS INMENSAS A TODOS!
quedan muchísimos mensajes de amor en mi Facebook,en mi Wasap, en mi teléfono,en mi correo!
Aquí están mis amigos blogueros!

ALMA ,querida mía, que me sorprendiste la primera con este relato tan precioso, que me emocionó y me hizo vibrar de cariño!
(pincha en la imagen)



AURORATRIS, mi preciosa y serena compañía! me iluminaste con esta poesía,y estas imagenes tan queridas para mi!



DEMIAN, mi amigo entrañable, extrañado...gracias por acordarte!



MARIOSE, mi rubia querida, escritora, trabajadora, llena de fuerza y un  rayo de luz en mi vida!



MARIA PERLADA, que con su delicadeza y femineidad,siempre tiene algo precioso que dar y expresar!


DULCE, el caballero del erotismo, el dulce hombre que regala generosamente palabras de amor y sensualidad, me sorprendió con esta entrada tan preciosa!

https://eldulcesusurro.blogspot.com.es/2017/09/lunaroja.html?zx=6e77771e6e816ad